La verdad y la crueldad entre dos labios se entierran para mal.
Puede que te subestime, y seas mucho más fuerte que la brutalidad de mi sinceridad, puede que necesites un camino rocoso para abrir tu mente, o un golpe directo para sacudir tu farsa, que se ha vuelvo insoportablemente repetitiva, pero abajo de esos discursos aprendidos sé que hay un alma de artista queriendo salir, con bastante miedo, como lo es siempre al inicio cuando se creé que hay algo que perder, irónicamente, no hay nada que puedas perder, ya todo lo has botado, como lo que no te puede dejar, como lo que no te puede abandonar.
No puedo mentirte, ni pretendo intentarlo si quiera, nunca me han gustado las almas vacías, y si hay algo que me atrae de las mentes retorcidas, es su capacidad para ver el mundo en realidades distintas, más pintoresco, más sonoro, en un revuelco de sentidos.

